El vínculo entre el medio ambiente y la salud infantil

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC en sus siglas en ingles), aproximadamente uno de cada 33 bebes nacido en los Estados Unidos nace con un defecto de nacimiento.  Los defectos de nacimiento o congénitos pueden intensificar el riesgo de discapacidad prolongada así como aumentar el riesgo de enfermedad, potencialmente impactando un niño para el resto de su vida.  Desgraciadamente las causas de la mayoría de los defectos congénitos son desconocidas.

Los investigadores de EPA están usando poderosos sistemas informáticos y modelos de alta tecnología para determinar mejor cómo la exposición prenatal a los factores ambientales pueden afectar el desarrollo del feto y el embrión.  Ellos usan un proyecto llamado “Embrión Virtual (v-Embryo™)” para crear modelos informáticos de los sistemas del cuerpo en desarrollo y combinarlos con datos de una serie de estudios de EPA y las bases de datos de toxicidad para “virtualmente” examinar los efectos de una variedad de exposiciones prenatales.

El Embrión Virtual simula cómo los productos químicos y plaguicidas, incluidos los que perturban el sistema endocrino, interactuar con importantes procesos biológicos que podrían alterar el desarrollo fetal.  Los productos químicos utilizados en las simulaciones son identificados mediante un modelo para pronosticar el impacto potencial de la toxicidad en el desarrollo del embrión llamado en inglés “Toxicity Forecaster”.

Las predicciones de las simulaciones computarizadas necesitan realizar más pruebas contra las observaciones no-virtuales.  Sin embargo, los modelos proporcionan a los científicos un instrumento poderoso para la selección y priorización de los productos químicos que necesitan ser examinados más detenidamente, lo que reduce el costo y el número de estudios específicos necesarios.

“Hemos construido sistemas prototipos pequeños, ahora lo que queremos hacer es pasar a modelos de sistemas complejos que sean más relevantes para las predicciones ambientales”, dijo Thomas B. Knudsen, el biólogo de sistemas que dirige el proyecto.

Modelos del Embrión Virtual se han centrado en el desarrollo de los vasos sanguíneos y el desarrollo de las extremidades, pero se están expandiendo para incluir el desarrollo temprano del sistema reproductivo masculino, que es conocido por ser particularmente sensible a los alteradores endocrinos.  Knudsen dice que el tener más modelos es importante porque diferentes productos químicos pueden afectar los sistemas biológicos de diversas maneras. Por suerte, el tiempo que se necesita para desarrollar nuevos modelos disminuye a medida que el conocimiento de los investigadores acerca de estos modelos aumenta.

“El reto para nosotros es tratar de integrar algunos de estos trabajos con otros temas de importancia general para la salud de los niños”, dijo Knudsen.  “Estamos enfocados principalmente en el desarrollo del embrión, pero una persona no deja de crecer y desarrollarse al momento de nacer. Tenemos que tomar lo que estamos aprendiendo del embrión y ampliar la información a lo largo de las diferentes etapas de la vida más allá del nacimiento.”

Para aprender más sobre los esfuerzos de EPA para proteger la salud de los niños, visite: www.epa.gov/ochp.
Esta entrada en el blog en español de EPA (Conversando acerca de nuestro medio ambiente) es una traducción del reportaje publicado en la reciente edición de “Science Matters“.

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