Las especies invasoras

Por Ashley McAvoy

¿Qué tienen en común el mejillón cebra (Dreissena polymorpha), la kudzú (Pueraria lobata), y el estornino pinto (Sturnus vulgaris)? Todas estas especies son especies exóticas invasoras de Norteamérica lo cual significa que llegaron de otra parte. Seguramente, usted ha oído el nombre de al menos una de ellas y del gran impacto que han tenido en nuestro medio ambiente.  Por ejemplo, en la región de la costa este de Maryland, hay porciones de la tierra completamente cubiertas por la kudzú. Cada año cuando conduzco por alguna de estas áreas, veo cómo han logrado dominar el bosque y pastizales. Las especies invasoras dominan las especies nativas en su lucha por obtener alimentos y agua y perjudican sustancialmente el medio ambiente.  Esto ha ocasionado una reducción en las especies nativas y un aumento en la erosión.  Es importante que saquemos estas especies invasoras y limitemos su propagación antes de que ocasionen más daños.

Bueno, ya entendemos que las especies invasivas son malas, pero ¿cómo lleguen aquí? Usualmente, son trasladadas y diseminadas acá sin saberlo. Por ejemplo, los barcos que llevaron los mejillones cebras en sus cascos introdujeron involuntariamente estos mejillones en los Grandes Lagos de EE. UU. Por otra mano, algunas especies son introducidas por los humanos adrede. Por ejemplo, la kudzú fue introducida debido a un programa gubernamental para evitar la erosión. Pero con el pasar de tiempo, evidentemente la  kudzu tuvo el efecto contrario y logró dominar todas las plantas nativas. Finalmente, el estornino pinto fue introducido por los humanos en un intento diferente. Se rumora que durante la década de 1890, estas aves fueron introducidas en Norteamérica a fin de introducir todas las aves mencionadas en las obras de William Shakespeare.

Independientemente de la manera en la cual estos invasores llegaron, debemos tomar precauciones para evitar la dominación adicional en nuestras comunidades y parques. Tome un momento para entender más acerca de la flora y la fauna nativa de su región.

  • Aprenda más acerca de las especies que deben estar en esa región. Mientras más sepa de las plantas que deben crecer naturalmente en su vecindario, podrá trabajar mejor para prevenir la propagación de otras especies no-nativas.
  • Cultive las plantas nativas en su jardín
  • Nunca libere una mascota no deseada en la naturaleza; puede hacer daño al ecosistema de plantas y animales nativos.
  • Adopte el Reto de las Especies Invasoras durante la Semana Nacional de Especies Invasoras.Como mencioné, mientras más sepamos de estas especies invasoras, podremos ser más eficaces en frenar aquellas que no deben entrar en el lugar.

Acerca de la autora: Ashley McAvoy está participando en un programa de prácticas en la Oficina de Comunicaciones de la Red por la primavera del 2013. Ella estudia estudios ambientales y estudios hispánicos en Washington College.  

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La bienvenida del coquí

Por Lina Younes

Para mí, hay muy pocas cosas que me dan un sentido más acogedor que cuando visito Puerto Rico y escucho el melodioso cantar de la pequeña ranita llamada coquí debido al sonido onomatopéyico que emite. Sea nostalgia o recuerdos idílicos, cuando escucho el cantar nocturno del coquí me transporto a mi juventud en Puerto Rico. Por lo tanto, cuando regresé recientemente a la Isla por primera vez en casi tres años, me entusiasmé al escuchar un coquí solitario dándome la bienvenida en la tarde de mi llegada.  Es difícil explicar a personas que no se han criado con esa sinfonía nocturna, pero el cantar de ese coquí me llenó de un sentido de paz pese al ruido de las actividades urbanas a mi alrededor en ese momento.  Me dije a mí misma: “Estoy en casa.”

Foto suministrada por Héctor Caolo Álvarez

Hay numerosas de especies de estos pequeños anfibios en las islas de Puerto Rico que pertenecen al género Eleuterodáctilus  que significa en griego “dedos libres”. Cuando me crié en Puerto Rico, se decía comúnmente que el coquí “solo podía vivir en Puerto Rico.  Sin embargo, con el tiempo me he enterado que existen sobre 700 diferentes especies de esta ranita en otras áreas incluyendo la Florida, América Central, Sud América y el Caribe, incluso en Hawái.  Sin embargo, en las islas de Hawaí, los coquís son una especie invasora a diferencia de sus primos caribeños.

A pesar de que el coquí en Puerto Rico parece haberse podido adaptar bien en las islas de Puerto Rico pese al desarrollo urbano, una de las especies, el coquí llanero fue identificada recientemente por el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre (FWS, por sus siglas en inglés) como una especie amenazada en peligro de extinción. El FWS está tomando medidas para proteger el hábitat del coquí llanero, un humedal en Toa Baja, PR. A pesar de que no lo había notado por la aparente abundancia de los cantos nocturnos del coquí, la población en general del coquí ha ido mermando a lo largo de las décadas. Algunos coquís han sido adversamente afectados por cientos hongos que atacan su piel vulnerable.

Foto suministrada por Héctor Caolo Álvarez

El cantar del coquí ha inspirado numerosos poemas, canciones y expresiones artísticas en Puerto Rico. A mí me encanta escuchar su canto especialmente después de que llueve. De hecho, se pueden escuchar diferentes voces e intercambios entre los coquís como si realmente estuvieran teniendo una conversación. Todavía me recuerdo quedándome dormida con el arrullo del coquí. Espero que usted lo pueda disfrutar algún día.

 

 

Acerca de la autora: Lina M. F. Younes ha trabajado en la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. desde el 2002 y se desempeña, en la actualidad, como portavoz hispana de la Agencia, así como enlace de asuntos multilingües de EPA. Además, ha laborado como la escritora y editora de los blogs en español de EPA durante los pasados cuatro años. Antes de unirse a la Agencia, dirigió la oficina en Washington, DC de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales a lo largo de su carrera profesional en la Capital Federal.

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