¿Un futuro sin árboles?

Recientemente, estaba escuchando un programa de radio donde los comentaristas estaban hablando sobre el 40mo aniversario del alunizaje. Me recuerdo esa noche muy bien. Presencié las imágenes de este hito histórico con mi bisabuela en Puerto Rico. Ella tenía 84 años entonces y conversamos sobre cómo el mundo había cambiado durante su vida. Ella describió ver la llegada de los primeros automóviles a la Isla. Ella contrastó esos acontecimientos con la gran noticia de esa noche del 20 de julio de 1969 cuando el primer hombre pisó la luna. Mirando hacia los últimos 40 años, hemos sido testigos de grandes avances tecnológicos e innovaciones que ahora tomamos por sentado. El viaje al espacio, las comunicaciones, la nanotecnología son sólo algunas de las cosas que han cambiado en los últimos cuarenta años. Y eso me lleva al tema de hoy.

Siempre me ha atraído el concepto del futuro. En los años sesenta, me acuerdo de haber ido a la Feria Mundial en Nueva York y haber visto varias exhibiciones que pronosticaban cómo la vida sería en el siglo 21. De hecho, mi programa favorito de dibujos animados, los Jetsons, era una serie cómica de ciencia ficción en animación que proyectaba la vida del siglo 25 como era concebida por los productores del programa en 1963. Habían robots, aparatos electrónicos, y autos que volaban. Si nos ponemos a pensar, la mayoría de estas ideas futuristas, salvo los autos voladores, se han convertido en realidad. Sin embargo, al recordar esta serie, noté algo recientemente que me puso a pensar. No había casi ninguna vegetación en ese “futuro”. No había árboles. No había verdor. ¿Acaso así será la vida en el siglo 25?

Si lo analizamos realmente, un futuro sin árboles ni vegetación no tan sólo sería preocupante, sino sería mortal para toda la humanidad. Muchos animales, inclusive los seres humanos, no podrían vivir sin vegetación alguna en la Tierra. Las plantas son necesarias por múltiples razones—nos brindan oxígeno y son la fundación de muchas cadenas alimenticias. Además, desempeñan un papel fundamental en la ecología—sirven para purificar la atmósfera de cantidades excesivas de emisiones de bióxido de carbono. Por lo tanto, cuando pensamos en desarrollo sustentable [http://www.epa.gov/Sustainability/index.htm ] y la protección ambiental, estas no son modas pasajeras. Son esenciales para nuestra supervivencia. Todos debemos de trabajar a favor del medio ambiente al comprometernos a tomar acción a favor de nuestro planeta [www.epa.gov/espanol/seleccione5 ] el Día del Planeta Tierra y todos los días.

Sobre la autor: Lina M. F. Younes ha trabajado en la EPA desde el 2002 y está a cargo del Grupo de Trabajo sobre Comunicaciones Multilingües. Como periodista, dirigió la oficina en Washington de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales.

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