El llamado del Papa Francisco en favor de la acción climática

Por la administradora de la EPA, Gina McCarthy, y el embajador de EE.UU. ante la Santa Sede, Kenneth Hackett
El mes pasado, el Papa Francisco publicó su segunda encíclica como pontífice, instando a todo el mundo a proteger nuestros recursos naturales y a tomar acción para afrontar el cambio climático. Dejó en claro nuestra obligación de prevenir los impactos del clima que amenazan la creación de Dios, especialmente para aquellos más vulnerables.

Como servidores públicos quienes laboran tanto en el ámbito de la política interna como en el de la diplomacia, entendemos la necesidad apremiante de tomar acción global. Los impactos climáticos como las sequías extremas, inundaciones, incendios olas de calor y tormentas amenazan a la gente en cada país—y los que tienen menos sufren más. No importa cuáles sean sus creencias o sus puntos de vista políticos, tenemos la obligación de tomar acción sobre el cambio climático para proteger nuestra salud, nuestro planeta y a los seres humanos.

Con anterioridad este año, en una serie de reuniones en el Vaticano sobre la encíclica con asesores papales clave, el cardenal Turkson habló sobre nuestra obligación moral de tomar acción climática no tan solo por los datos científicos contundentes, sino también por su experiencia personal en Ghana. Las reuniones terminaron con un sentido de urgencia, así como un sentimiento de oportunidad y esperanza también.

El primer ministro de Tuvalu, una nación isleña en el Pacífico, habló en una conferencia en el Vaticano la semana pasada y apeló al mundo que prestara atención a la amenaza existencial real al cual se enfrentan—que su país podría ser destruido si el alza de los mares y las tormentas más intensas continúan como consecuencia del cambio climático.

Por estas razones, el gobierno de EE.UU., a través de la EPA, está tomando pasos para cumplir con nuestra obligación moral. Luego este verano, la agencia finalizará una norma para limitar la contaminación de carbono que genera el cambio climático de la fuente principal en nuestra nación—las centrales eléctricas.

La contaminación de carbono viene acompañada del smog y el hollín que pueden ocasionar problemas de salud. Cuando limitemos la contaminación de carbono de las centrales eléctricas, los estadounidenses evitarán centenares de miles de ataques de asma y miles de ataques del corazón en el 2030.

Un reciente informe de la EPA encontró que si tomamos acción global ahora, tan solo Estados Unidos podrá evitar hasta 69,000 muertes prematuras para el año 2100 por la calidad de aire deficiente y el calor extremo. Continuaremos asociándonos con organizaciones católicas y de base de fe en EE.UU., como la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, y el Convenio Católico por el Clima, para comunicar el mensaje sobre la importancia de tomar acción para combatir el cambio climático.

El Presidente Obama y la EPA comparten la preocupación del Papa por la justicia ambiental—nuestra crisis climática es una crisis humana. Cuando limitamos la contaminación tóxica, mejoramos la salud de la gente, fomentamos la innovación, y creamos empleos. Le debemos a las comunidades vulnerables, a nuestros hijos, y a las futuras generaciones el asegurarnos que nuestro planeta permanezca como un hogar vibrante y hermoso.

El liderazgo de EE.UU. es un paso crucial, peo el cambio climático es un problema global que demanda una solución global.

Es por eso que Estados Unidos ha emitido anuncios internacionales conjuntos—el año pasado con China y más recientemente con Brazil—afirmando nuestro compromiso a favor de una acción más fuerte, incluyendo el recortar la contaminación de carbono más rápidamente que en el pasado, y detener la deforestación. Como tres de las economías más grandes del mundo se han unido, estamos confiados de que otras naciones se unan a nuestro compromiso—y que el mundo finalmente alcanzará un acuerdo climático a escala mundial luego este año en París.

El Papa Francisco está basándose audazmente en la fundación moral establecida por los Papas Benedicto XVI y Juan Pablo II, y se está uniendo a un coro de voces de líderes de fe alrededor del globo que están haciendo un llamado a favor de la acción climática—no tan solo porque protege nuestra salud, nuestra economía y nuestro estilo de vida—sino porque es la acción debida que hay que tomar. Esperamos darle la bienvenida al Santo Padre a Estados Unidos en septiembre para continuar a discutir estos y otros asuntos que nos afectan a todos.

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