Bregando con la primera “erre”

Normal
0

false
false
false

EN-US
X-NONE
X-NONE

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Table Normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0in 5.4pt 0in 5.4pt;
mso-para-margin-top:0in;
mso-para-margin-right:0in;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0in;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;}

Por Lina Younes

Siempre he alentado a mi familia a cumplir con los principios de las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar.  Personalmente, siempre me he esforzado por reciclar sea en mi casa, el trabajo o cuando voy por la carretera. Si no encuentro un receptáculo para reciclar disponible para echar la lata o botella de refresco, me quedo con la lata y dispongo de ella cuando llego a casa.  Lo mismo hago con el periódico gratuito que normalmente leo en el metro.

Francamente, el reciclaje parece ser la más fácil de las tres erres. En mi opinión, la más difícil de implementar es la primera: el reducir los desechos desde el inicio. Es irónico

/* Style Definitions */
table.MsoNormalTable
{mso-style-name:”Table Normal”;
mso-tstyle-rowband-size:0;
mso-tstyle-colband-size:0;
mso-style-noshow:yes;
mso-style-priority:99;
mso-style-qformat:yes;
mso-style-parent:””;
mso-padding-alt:0in 5.4pt 0in 5.4pt;
mso-para-margin-top:0in;
mso-para-margin-right:0in;
mso-para-margin-bottom:10.0pt;
mso-para-margin-left:0in;
line-height:115%;
mso-pagination:widow-orphan;
font-size:11.0pt;
font-family:”Calibri”,”sans-serif”;
mso-ascii-font-family:Calibri;
mso-ascii-theme-font:minor-latin;
mso-fareast-font-family:”Times New Roman”;
mso-fareast-theme-font:minor-fareast;
mso-hansi-font-family:Calibri;
mso-hansi-theme-font:minor-latin;}
que el principio más difícil que acatar, la reducción de desechos y basura, es el que tiene mayor impacto en el medio ambiente

Normal
0

false
false
false

EN-US
X-NONE
X-NONE

¿Cuáles son algunos de los beneficios de reducir los desechos? Bueno, estos incluyen el prevenir la contaminación, ahorrar energía, el usar menos recursos naturales en el ámbito global. ¡Sin embargo, uno de los beneficios que todos podemos entender al nivel personal es que el reducir desechos en realidad nos ahorra dinero!

¿Cómo puede ahorrar dinero y tener menos cosas para botar en la basura? Bueno, compre productos con menos envolturas y empaques. Sé que los artículos que están envueltos individualmente parecen ser prácticos, pero a la larga, cuánta envoltura de papel o plástico termina en la basura? Me parece como un desperdicio innecesario de materiales y dinero.  Se me ocurre otra idea: por qué no optamos por platos, tazas, vasos, utensilios reutilizables para la casa y en el trabajo.

¿Antes de ir al supermercado, por qué no mira su nevera o alacena para ver qué realmente necesita? ¿Está seguro que esos vegetales en la nevera hay que echarlos a la basura? ¿Acaso no podría usarlos para hacer un guisado o quizás congelarlos para así no tener que echarlos a la basura? Recuerde: Deberíamos alimentar a las personas en lugar de alimentar los rellenos sanitarios.

Si planificamos bien, todos podemos colaborar para hacer una diferencia ¿Tiene algunos consejos para compartir con nosotros? ¿Ha hecho algo especial para reducir su huella de carbono? Nos encantaría escuchar su opinión.

 

Acerca de la autora: Lina M. F. Younes ha trabajado en la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. desde el 2002 y se desempeña, en la actualidad, como portavoz hispana de la Agencia, así como enlace de asuntos multilingües de EPA. Además, ha laborado como la escritora y editora de los blogs en español de EPA durante los pasados cuatro años. Antes de unirse a la Agencia, dirigió la oficina en Washington, DC de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales a lo largo de su carrera profesional en la Capital Federal.

Editor's Note: The views expressed here are intended to explain EPA policy. They do not change anyone's rights or obligations. You may share this post. However, please do not change the title or the content, or remove EPA’s identity as the author. If you do make substantive changes, please do not attribute the edited title or content to EPA or the author.

EPA's official web site is www.epa.gov. Some links on this page may redirect users from the EPA website to specific content on a non-EPA, third-party site. In doing so, EPA is directing you only to the specific content referenced at the time of publication, not to any other content that may appear on the same webpage or elsewhere on the third-party site, or be added at a later date.

EPA is providing this link for informational purposes only. EPA cannot attest to the accuracy of non-EPA information provided by any third-party sites or any other linked site. EPA does not endorse any non-government websites, companies, internet applications or any policies or information expressed therein.