El calor, los factores ambientales y los ejercicios al aire libre

Siempre me ha gustado hacer ejercicios al aire libre. Mientras hago ejercicios en el gimnasio la mayor parte del tiempo, durante los fines de semana me gusta ir de jogging por un camino a lo largo de las riberas del Río Bayamón. El bello paisaje y las aves son parte de lo que más me atrae de esa experiencia y es algo que aguardo con interés la semana entera. Sin embargo, un diagnosis reciente de hipertensión temporera me ha impedido hacer ejercicios por un par de semanas. Ahora que estoy reanudando mi rutina, me he tenido que conformar con limitar mis ejercicios a entornos cerrados y eliminar aquellos de alta intensidad. Al principio, estaba renuente a eliminar las carreras al aire libre de mi rutina deportiva. Por ende, reanudé mis carreras a un ritmo más lento y temprano en la mañana.

Aunque sabía de las precauciones a tomar durante actividades al aire libre para proteger mi piel de los rayos ultravioletas como usar una gorra de ala ancha, crema protectora y gafas de sol, no estaba consciente de que otros factores medioambientales pueden contribuir a enfermedades cardíacas y agravar la alta presión sanguínea. El exceso de calor y la pobre calidad del aire son los principales factores ambientales que contribuyen a los problemas del corazón. Las temperaturas elevadas pueden empeorar el ozono a nivel terrestre y la calidad del aire. En Puerto Rico, durante el verano, las partículas de polvo del Sahara pueden agravar la situación aún más. De acuerdo al sitio Web del Servicio Nacional Meteorológico de NOAA, la alta temperatura, la humedad y el esfuerzo físico pueden conducir a desórdenes de calor o insolación.

Los golpes de calor ocurren cuando el cuerpo ya no puede mantener el flujo de sangre necesario para suministrar a los órganos vitales ni enviar sangre a la piel para reducir la temperatura del cuerpo. Las señales de insolación o golpes de calor incluyen:

  • Debilidad
  • Dolores de cabeza
  • Falta de aire
  • Náuseas o vómitos
  • Sentirse mareado o desmayarse

Toma al menos unos 30 minutos refrescar el cuerpo una vez que una persona sufre de un golpe de calor. Si no se trata rápidamente, la insolación o golpe de calor puede conducir a serios problemas del corazón. El prevenir el estrés por el calor es sencillo. He aquí unas sugerencias que estoy siguiendo en la actualidad para disfrutar de ejercicios al aire libre sin poner en peligro mi salud en general.

  • Descanse con regularidad—Hago una pausa en intervalos de cinco minutos durante mi carrera de cuatro millas
  • Limite el tiempo de exposición al calor—Hago mis ejercicios al aire libre sea temprano en la mañana o tarde por la tarde
  • Consulte el índice de calidad de aire –Evito los ejercicios cuando la calidad de aire no es buena
  • Usar ropa holgada de colores claros
  • Beber mucho agua

¡Estos pasos sencillos le ayudarán a mantenerse saludable mientras hace ejercicios!

Sobre la autor: Brenda Reyes Tomassini se unió a la EPA en el 2002. Labora como especialista de relaciones públicas en la oficina de EPA en San Juan, Puerto Rico donde también maneja asuntos comunitarios para la División de Protección Ambiental del Caribe.

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