Naturaleza, historia, familia y otras cosas

Acabo de regresar de unas breves vacaciones familiares en Puerto Rico. Como mi hija de 7 años de edad nunca había visitado la Isla, decidí servir de guía para ayudarla a “descubrirla”.
Para experimentar sitios y sonidos diferentes, nos aventurarnos fuera del área metropolitana de San Juan. Empezamos con una visita al Bosque Nacional del Yunque, el único bosque pluvial tropical que forma parte del Servicio de Bosques de EE.UU. Esta área de 28,000 acres es conocida por su biodiversidad. Más de 100 mil millones de galones de precipitación caen anualmente. Mis hijas estaban impresionadas por el exuberante verdor y la riqueza de sonidos. Tuve que convencer a la pequeña que el supuesto gorgojeo que escuchaba provenía de pequeñas ranitas, los coquíes, no de aves. Realmente disfrutamos El Yunque. Tiene el potencial de ser designado como una de las siete maravillas del mundo! ¡Voy a él!

En otra escapada fuimos al pueblo costero del sudoeste de Salinas que mira al Mar Caribe. Mis hijas estaban impresionadas con la gama de tonos aquamarina del mar. Almorzamos en un restauran de terraza abierta frente a la costa. Las niñas se entretuvieron mirando una familia de cangrejos que jugaban sobre las rocas bañadas rítmicamente por las olas.

Otro día caminamos por las calles de adoquines para visitar los sitios históricos del Viejo San Juan incluyendo fuertes, museos y el Parque de las Palomas. Una breve película sobre el Fuerte de San Felipe del Morro describió el papel que desempeñaron estos fuertes en la defensa de la capital de Puerto Rico durante la época colonial española. Después de explorar los sitios históricos, disfrutamos de unas deliciosas piraguas* con sabores tropicales

Durante el curso de nuestras vacaciones, también aprovechamos para visitar a familiares, asistir a mi reunión de escuela superior, y disfrutar de las playas. Cuando llegó el momento de despedirnos, decidimos guiar por Piñones, un área a lo largo de la costa norte entre San Juan y Luquillo para disfrutar de especialidades culinarias puertorriqueñas como alcapurrias y bacalaitos que nos tomamos con agua de coco bien fría. El agua de coco la tomamos directamente del coco y nos comimos lo que en Puerto Rico se conoce como “la telita.”’ Fue una experiencia inolvidable.

Aunque tuvimos la oportunidad de realizar varias actividades durante nuestra breve estadía, todavía nos queda por visitar la región kárstica, las Cuevas de Camuy, y la Bahía Mosquito bioluminiscente de Vieques. Ya será la próxima vez.

*Piragua—un refresco granizado puertorriqueño

Sobre la autor: Lina M. F. Younes ha trabajado en la EPA desde el 2002 y está a cargo del Grupo de Trabajo sobre Comunicaciones Multilingües. Como periodista, dirigió la oficina en Washington de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales.

El Morro bridge and beach closeup of bright red flamboyan flowers Sentry box over the ocean dense green jungle foliage Lamina Falls flowing through the jungle trees

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