Cambio Climático

En el 2016, comenzamos a trabajar firme e inmediatamente

Por Gina McCarthy
Administradora de la EPA

De camino al 2016, la EPA estaba aprovechando los logros de un año monumental de acción climática—y no estamos aminorando el paso camino al nuevo año. En agosto pasado, el presidente Obama anunció el Plan de Acción Climática final, una norma histórica de la EPA para reducir la contaminación de carbono de las centrales eléctricas, el principal propulsor del cambio climático en nuestra nación. Entonces, el mes pasado en París, unos 200 países se unieron por primera vez y anunciaron un acuerdo universal para tomar acción sobre el clima.

Por lo tanto estamos comenzando a trabajar de manera firme e inmediata. Bajo el Acuerdo de París, los países se comprometieron a limitar el calentamiento global a dos grados centígrado a lo sumo, y a entablar esfuerzos para mantenerlo por debajo de 1.5 grados centígrado. La ciencia nos dice que estos niveles ayudarán a prevenir algunos de los impactos más devastadores del cambio climático, incluyendo sequías más frecuentes y más extremas, tormentas, fuegos, e inundaciones, así como el alza catastrófica del nivel del mar. Este acuerdo aplica a todos los países. Fija unos requisitos significativos de responsabilidad e informes, y lleva a todos los países a la mesa de negociaciones cada cinco años para desarrollar sus compromisos a medida que los mercados cambien y las tecnologías mejoren. También provee los mecanismos de financiamiento para que las economías en desarrollo puedan seguir hacia adelante mediante el uso de energía limpia.

Este año, nos basaremos en estos logros para asegurar una acción climática duradera que proteja la salud, la oportunidad económica y la seguridad nacional de todos en Estados Unidos. El personal de la EPA proveerá liderazgo técnico para asegurar los requisitos de informar sobre los gases de efecto invernadero y su inventario de manera consistente y transparente conforme al Acuerdo de París. Nuestra pericia doméstica en el monitoreo de la calidad del aire e inventarios de emisiones de gases de efecto invernadero ayudará a los países para asegurar que estén cumpliendo sus metas de reducción de gases de efecto invernadero. Asimismo, usaremos nuestras destrezas y conocimientos para identificar y evaluar sustitutos en Estados Unidos para reducir los hidrofluorocarbonos (los HFC), otro potente contaminante climático. Este trabajo en los Estados Unidos nos ayudará a liderar los esfuerzos globales para finalizar un requisito en el 2016 para que los países puedan reducir la producción y el uso de HFC bajo el Protocolo de Montreal.

En el 2016, la EPA defenderá e implementará el Plan de Energía Limpia para trabajar de cerca con los estados y partes interesadas a fin de crear planes sólidos para reducir su contaminación de carbono. Escribimos este plan con un nivel sin precedentes de insumo de las partes interesadas, incluyendo centenares de reuniones en todo el país y 4.3 millones de comentarios públicos. El resultado es una norma que es ambiciosa, pero alcanzable, y cae dentro de los cuatro pilares de la Ley de Aire Limpio, un estatuto que fue implementado exitosamente hace 45 años. Confiamos en que el Plan de Energía Limpia sobrevivirá la prueba del tiempo—el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha fallado tres veces que la EPA no tan solo tiene la autoridad, sino la obligación para limitar la contaminación de carbono dañina bajo la Ley del Aire Limpio.

Y de igual importancia, el Acuerdo de París y la Ley de Agua Limpia están ayudando a movilizar el capital privado en todo el mundo hacia inversiones bajas en carbono. Estados Unidos ha enviado una clara señal de que un futuro bajo en carbono es inevitable y que el mercado recompensará aquellos que desarrollen tecnologías bajas en carbono y desarrollen sus activos de manera resistente a los impactos climáticos. Es por eso que 154 de las compañías estadounidenses más grandes, representando 11 millones de empleos y más de siete millones de millones en capitalización del mercado, firmaron el Compromiso de la Casa Blanca para Empresas Estadounidenses Tomar Acción Climática. Compañías como Walmart, AT&T, Facebook, y la Coca-Cola reconocieron que los impactos climáticos amenazan sus operaciones, mientras que la inversión en un futuro bajo en carbono es una oportunidad comercial sin precedentes.

Los estadounidenses saben que la acción climática es crítica—ya están viendo sus impactos ante sus propios ojos. Huracanes, sequías, tormentas y fuegos forestales se hacen cada vez más frecuentes y extremos. Ciudades como Miami ahora se inundan en los días soleados debido al alza en el nivel del mar. El cambio climático es un asunto moral, un asunto de salud, y un asunto de trabajo—es por eso que la gran mayoría de estadounidenses quieren que el gobierno federal haga algo al respecto y apoyan los resultados firmes de París.

Tenemos que hacer mucho más. Nos queda trabajo por delante y no vamos a cesar en nuestro empeño. Durante el pasado año, vimos logros climáticos sobresalientes que una vez creíamos imposibles y esto es gracias al liderazgo del presidente Obama. Su legado climático ya es impresionante, pero nos basaremos en estos logros en el 2016 para continuar protegiendo la salud y la oportunidad para todos en Estados Unidos. En la EPA, ya nos enrollamos las mangas. A trabajar.

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La acción climática global en COP-21

Por la administradora de la EPA Gina McCarthy

El 8 de diciembre de 2015

Esta semana, estoy orgullosa de estar en Paris, donde Estados Unidos y otros países alrededor del mundo están trabajando hacia un ambicioso acuerdo climático global en la 21era Conferencia de las Partes, también conocida como COP-21.

Desde el primer día de asumir la presidencia, el presidente Obama ha reconocido que el cambio climático no es solo una preocupación medioambiental. Es un asunto apremiante de salud pública, nuestra economía y nuestra seguridad.

Y el Papa Francisco nos recordó este año que el tomar acción climática es no tan solo lo más prudente que hay que hacer, sino es nuestra responsabilidad moral por el bien de los más pobres y vulnerables del mundo, y también por el bien de nuestros hijos y nietos.

Y es por eso que estoy trabajando aquí en París—donde cientos de naciones del mundo se han reunido y están colaborando en el camino a seguir—y es algo tan importante. La comunidad global nunca ha estado tan cerca de llegar a un consenso sobre este asunto. Un acuerdo histórico está a nuestro alcance.

Hoy en el centro de EE.UU. del Depto. De Estado, hablé acerca del rol de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. en este esfuerzo internacional, y cómo la EPA está cumpliendo la agenda climática del presidente Obama.

Durante los pasados 7 años, Estados Unidos ha tomado una serie de acciones ambiciosas para recortar la contaminación de carbono que genera el cambio climático, y demostrar que Estados Unidos está asumiendo nuestra responsabilidad para actuar. Asimismo, los pasos que hemos emprendido bajo el liderazgo del presidente Obama ayudarán a Estados Unidos a alcanzar nuestra meta nacional de reducir la contaminación de carbono 26-28 por ciento por debajo de los niveles del 2005 para el 2025.

Sea la iniciativa del Departamento de Agricultura denominada “Agricultura Climática Lista” (Climate Smart Agriculture) para recortar la contaminación de carbono por sobre 120 millones de toneladas métricas de C02 equivalente para el 2025, o varias decenas del proyectos de energía renovable a escala de servicios públicos que el Departamento del Interior ha permitido en terrenos públicos, o esfuerzos científicos de alta tecnología de la NASA para monitorear los cambios del sistema terrestre. La lista es larga.

Una piedra central de los esfuerzos de EE.UU. es el Plan de Energía Limpia de la EPA, nuestra norma histórica para reducir la contaminación de carbono del sector energético, la principal fuente en la economía de EE.UU. Nuestro plan coloca a Estados Unidos rumbo a recortar la contaminación de carbono 32 por ciento por debajo de los niveles del 2005 para el 2030. Y los recortes al esmog y el hollín que provienen de estas reducciones conducirán a beneficios de salud importantes para chicos y sus familias.

Y la EPA está tomando un sinnúmero de pasos adicionales para propulsar esos avances aún más. Estamos doblando la distancia que nuestros autos podrán circulan en un galón de gasolina para el 2025. Hemos tomado cuatro acciones separadas para limitar las emisiones de metano del sector petroleo y del gas. Estamos tomando acción sobre los hidrofluorocarbonos (los HFC) que perjudican el clima, al interior del país, e internacionalmente y mediante programas voluntarios con la industria. Fijamos estándares para vehículos de carga mediana y carga pesada y ahora estamos avanzando aún más con una propuesta que reducirá 1 millón de millones de toneladas de emisiones.

Confío en que estas acciones resistirán el paso del tiempo. ¿Por qué? Porque la EPA tiene un legado de 45 años de encontrar soluciones duraderas para difíciles problemas ambientales. Durante ese plazo, hemos reducido la contaminación del aire por 70 por ciento mientras nuestra economía se ha triplicado.

En EE.UU, ya hemos visto las recompensas de las innovaciones en energía limpia. Hoy, Estados Unidos usa 3 veces más de energía eólica, y 20 veces más energía solar que cuando el presidente Obama asumió la presidencia. Los empleos en la energía solar ya están creciendo más que en cualquier otro sector de nuestra economía—empleos bien remunerados que están fomentando oportunidades en las comunidades que más las necesitan. Nuestras acciones bajo el liderazgo del presidente Obama continúan esta trayectoria.

Y lo hemos visto repetidamente que el pueblo estadounidense está listo para tomar acción climática ahora. Hemos recibido el insumo de millones de personas a nuestra propuesta inicial sobre el Plan de Energía Limpia. Escuchamos el sentir de los estados, compañías de servicios públicos, organizaciones ambientales y comunidades a través de nuestro país. Lo que hemos oído es que la gente quiere dejar de hablar y quiere comenzar a tomar acción. Encuesta tras encuesta, una mayoría de estadounidenses dicen que quieren acción climática. Así sabemos que nuestras acciones perdurarán.

Sin embargo, también sabemos que nadie puede resolver este desafío por sí solo.

Es por eso que estoy tan alentada por los ambiciosos compromisos que estamos viendo por parte de las naciones alrededor del mundo. Rumbo a la COP-21, 180 países representando más del 90% de las emisiones de gases de efecto invernadero ya han sometido planes nacionales para reducir sus emisiones. Eso es enorme.

Aquí en París, nuestros esfuerzos colectivos finalmente se están alineando. Ahora es nuestro momento.

Por el bien de nuestros hijos y de nuestros nietos, es el momento de unirnos y hacer lo necesario para proteger nuestro hogar común.

 

 

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45 años cumpliendo nuestra misión

Por Gina McCarthy
Apenas dos semanas después de que se estableció la EPA en 1970, nuestro primer administrador, Bill Ruckelshaus, emitió una declaración calificando el nacimiento de nuestra agencia como el comienzo de “la recuperación de la pureza del aire, del agua, y del medio ambiente viviente” de Estados Unidos.
Tan solo la semana pasada, casi exactamente 45 años más tarde, el presidente Obama galardonó a Ruckelshaus con la Medalla Presidencial de la Libertad por su labor infatigable para establecer nuestra agencia, proteger la salud pública, y combatir los retos globales como el cambio climático.
Al otorgar el galardón, el presidente Obama declaró, “Bill estableció un poderoso precedente de que la protección de nuestro medio ambiente es algo que todos debemos unirnos para realizar juntos como un país”.
Cada día, cuando voy a trabajar y camino por los pasillos de la EPA me siento orgullosa de que nuestra agencia continúa trabajando y desarrollando el legado de Bill.
Luego esta semana, me uniré a la delegación de Estados Unidos ante la Cumbre sobre el Cambio Climático de la ONU en París, donde nuestra agencia desempeñará un papel central en las negociaciones que podrían marcar un punto crítico histórico para proteger nuestro planeta para las generaciones venideras. Confío en que Estados Unidos podrá realizar la labor.
El bien merecido honor de Ruckelshaus es un recordatorio del progreso increíble que hemos realizado como agencia en tan solo cuatro décadas y media. Nos hemos convertido en un modelo de clase mundial de la protección ambiental conforme a la ley.
Hemos avanzado tanto juntos. Hace cincuenta años atrás, llenábamos los tanques de nuestros autos con gas tóxico a base de plomo; la gente fumaba en los aviones; y los residentes en ciudades como Los Angeles casi no podían verse al otro lado de la calle.
Hoy, la labor de la EPA ha cambiado todo eso y mucho más. Hemos reducido la contaminación del aire por 70 por ciento. Hemos eliminado la gasolina con plomo. Hemos removido el ácido de la lluvia. Hemos ayudado a disipar el aire del tabaquismo pasivo; y hemos limpiados las playas y vías acuáticas, y todo esto se ha logrado mientras nuestra economía se ha triplicado.
Durante todo ese tiempo, la EPA ha personificado el concepto del gobierno participativo. Hemos colaborado con los estados, comunidades, socios industriales, y el público. Hemos escuchado las necesidades de la gente que está directamente en las comunidades, y hemos trabajado de manera transparente, mano a mano con ciudadanos y sus familias para proteger su salud, sus comunidades, y su habilidad para ganarse una vida decente. Eso es algo del cual nos debemos sentir orgullosos.
A cada paso del camino, seguimos la ciencia y el derecho para abordar retos inmensamente difíciles. Y el trabajo continúa todos los días.
Le doy las gracias y felicito a todos los que han desempeño un rol en desarrollar el legado de la EPA.
Trabajemos juntos para cumplir nuestra misión por otros 45 años más.

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Trabajando juntos para implementar el Plan de Energía Limpia

Por Gina McCarthy
Este verano, la EPA publicó nuestro plan histórico, el Plan de Energía Limpia, uno de los pasos más grandes que Estados Unidos ha tomado para combatir el cambio climático y proteger las generaciones futuras. El Plan encamina a EE. UU. rumbo a unas reducciones significativas de contaminación de carbono proveniente de las centrales eléctricas, el contribuyente mayor del cambio climático en la nación.

Debido a que la contaminación de gases de efecto invernadero afecta la salud pública y el bienestar, la EPA está usando su autoridad bajo la Ley de Aire Limpio para regular las fuentes de estos contaminantes, incluyendo en el sector energético. En conjunto con muchas otras acciones que estamos tomando bajo el liderazgo del presidente Obama, el Plan de Energía Limpia se traducirá en mayores beneficios de salud y ahorros en costos para las familias en Estados Unidos.

El Plan de Energía Limpia está basado firmemente en la ciencia y el derecho. La ciencia demuestra claramente que el dióxido de carbono estimula el clima cambiante, lo que a su vez amenaza nuestra salud y el medio ambiente que nos sostiene a todos. El Plan es plenamente consistente con la Ley de Aire Limpio y depende de la alianza federal-estatal experimentada, que desde 1970, ha reducido la contaminación nociva del aire por 70 por ciento, mientras la economía de EE.UU. se ha triplicado.

Lo que hace que el Plan sea tan eficaz es el hecho de ser un reflejo de las voces de aquellos más cercanos a los asuntos apremiantes. El insumo extenso de los estados, representantes industriales, reguladores energéticos, grupos de salud y ambientalistas, y miembros individuales del público contribuyeron a que elaboráramos un plan que funcionara para todos. De hecho, consideramos más de 4.3 millones de comentarios recibidos en respuesta a nuestra propuesta inicial.

Y escuchamos.

Fue el insumo que recibimos de los servicios públicos de energía eléctrica que aseguraron que el plan reflejara cómo la electricidad se mueve alrededor de la red, para que así pudiéramos abrir las posibilidades. Fue el insumo por parte de los estados que aseguró que estableciéramos normas justas y consistentes en todo el país. Y fueron los comentarios de mucha gente los que nos dijeron que necesitábamos extender el plazo de tiempo para los recortes mandatorios de dos años hasta el 2022. Los estados y los servicios públicos nos dijeron que necesitábamos extender el plazo por más tiempo y escuchamos.

Como resultado de este esfuerzo de alcance público sin precedentes, el Plan es justo, flexible, asequible y diseñado para reflejar la tendencia de rápido crecimiento hacia una energía estadounidense más limpia.
Con normas más estrictas y alcanzables para las centrales eléctricas y metas personalizadas para los estados reducir la contaminación de carbono que genera el cambio climático, el Plan de Energía Limpia provee coherencia nacional, responsabilidad, y un campo de juego justo, el cual refleja la combinación energética de cada estado.

Sin embargo, nuestra participación ciudadana no ha cesado después de firmar la norma. Desde que se emitió el Plan de Energía Limpia en agosto, nos comunicamos con todos los 50 estados para garantizar que cada estado tuviera múltiples oportunidades para escucharnos y también hacer preguntas.
Hemos tenido decenas de reuniones individuales en persona y llamadas a los estados, tribus, comunidades, representantes industriales, y funcionarios electos. Y hemos realizado o participado en varias conferencias sobre el Plan en las cuales hubo amplia asistencia.

El personal de cada una de nuestras 10 oficinas regionales y nuestras oficinas centrales ha respondido a centenares de preguntas sobre la norma final, y continuamos recibiendo preguntas durante las reuniones, por nuestra página Web y en otros foros.
Hemos visto de primera mano que cuando las voces diversas participan en la conversación, la protección ambiental funciona. Por casi 45 años, nuestras interacciones y participación con los estados y partes interesadas han resultado en tremendo progreso para reducir la contaminación del aire y proteger la salud de personas en Estados Unidos, asimismo han producido beneficios tangibles para las comunidades, familias y niños.

Estamos comprometidos para ayudar a todos a entender mejor el Plan de Energía Limpia, y nos ha impresionado, pero ciertamente no nos ha sorprendido, el nivel notable de participación constructiva a todos los niveles. Las conversaciones se están efectuando en todo el país. Nos alienta ver muchos estados iniciar sus propios procesos de planificación porque esto significa que se están preparando para tomar acción.

Estamos muy interesados en ayudar a los estados a tener éxito. Confiamos en que el Plan de Energía Limpia provee a los estados las opciones, el tiempo y la flexibilidad para desarrollar los planes que cumplan con sus necesidades y metas singulares.

Esperamos continuar trabajando con los estados, el sector energético, y en conjunto con muchos otros grupos para seguir la ciencia, implementar la ley, y desarrollar un futuro saludable para nuestros hijos y nietos.

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Seis cosas que cada estadounidense debe saber acerca del Plan de Energía Limpia

Por la administradora de la EPA Gina McCarthy

Hoy, el Presidente Obama develó el Plan de Energía Limpia de la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés)–un paso histórico para recortar la contaminación de carbono que propulsa el cambio climático. He aquí seis cosas claves que cada estadounidense debería saber:

1. RECORTA LA CONTAMINACION DE CARBONO QUE GENERA EL CAMBIO CLIMÁTICO.

La contaminación climática de las centrales eléctricas es el principal propulsor del cambio climático de nuestra nación—y amenaza lo más importante—la salud de nuestros chicos, la seguridad de nuestros vecindarios y la habilidad de las personas en Estados Unidos a ganarse la vida. El Plan de Energía Limpia fija metas de sentido común, que se pueden alcanzar conforme a las metas estatales para reducir la contaminación de carbono de las centrales eléctricas a través del país. Basándose en los esfuerzos demostrados a nivel local y estatal, el Plan encamina nuestra nación para recortar la contaminación de carbono del sector energético por 32 por ciento por debajo de los niveles del 2005 para el 2030, y lo logrará mientras mantiene la energía fiable y asequible.

2. PROTEGE LA SALUD DE LAS FAMILIAS.

La transición hacia la energía limpia está sucediendo más rápidamente que lo esperado—y eso es algo bueno. Eso significa que la contaminación de carbono y del aire ya está disminuyendo, y mejorando la salud pública cada año. El Plan de Energía Limpia acelerará este impulso, y nos coloca en un ritmo para reducir esta peligrosa contaminación a niveles históricamente bajos. Nuestra transición hacia la energía más limpia protegerá mejor a los estadounidenses de otros tipos de contaminación dañina, también. Para el 2030, veremos reducciones importantes de contaminantes que pueden crear el peligroso hollín y smog, lo que se traducirá a beneficios significativos de salud para el pueblo estadounidense. En el 2030, evitaremos hasta 3,600 muertes prematuras menos; 90,000 ataques de asma menos en niños; 1,700 admisiones menos a los hospitales; y evitará 300,000 ausencias escolares y laborales. El Plan de Energía Limpia es un paso histórico hacia adelante para ofrecer a nuestros hijos y nietos el futuro más limpio y más seguro que se merecen.

3. LE DA LAS RIENDAS A LOS ESTADOS.

El Plan de EnergÍa Limpia fija normas uniformes de contaminación de carbono para centrales eléctricas en el país—pero fija metas estatales individuales basadas en la combinación de recursos energéticos estatales vigentes y donde existan oportunidades para reducir la contaminación. Los estados entonces formularán planes individuales para cumplir sus metas en maneras que hagan sentido en sus comunidades, negocios y servicios públicos. Los estados podrán operar sus plantas más eficientes con mayor frecuencia, cambiar a combustibles más limpios, usar más energía renovable, y sacar partido al intercambio de emisiones y opciones de eficiencia energética.

Debido a que los estados lo solicitaron, la EPA también está proponiendo una norma modelo que los estados pueden adoptar inmediatamente—una que es costo-efectiva, garantiza que ellos cumplan con los requisitos de la EPA y permitirá a las centrales eléctricas a usar el intercambio estatal inmediatamente. Sin embargo, los estados no tienen que usar nuestro plan—ellos pueden recortar la contaminación de carbono de la manera que haga más sentido para ellos.

Las tasas nacionales uniformes en el Plan de Energia Limpia son razonables y alcanzables, porque ninguna de las centrales las tiene que cumplir solas o todas a la vez. Por el contrario, ellas las pueden cumplir como parte de la red eléctrica o a lo largo del tiempo. En fin, el Plan de Energía Limpia le da las riendas a los estados.
4. HA SIDO ELABORADO CON EL INSUMO DE MILLONES DE ESTADOUNIDENSES.

El Plan de Energia Limpia refleja un insumo sin precedentes del pueblo estadounidense, incluyendo 4.3 millones de comentarios sobre el plan borrador e insumo de centenares de reuniones con estados, servicios públicos, comunidades y otros. Cuando la gente planteaba preguntas sobre la equidad y justicia, nosotros escuchamos. Por eso la EPA está fijando normas uniformes para asegurarse que plantas similares sean tratadas de la misma manera a través del país.

Cuando los estados y servicios públicos expresaron su preocupación sobre la rapidez con la cual los estados tendrían que reducir las emisiones bajo el Plan borrador, nosotros escuchamos. Por eso el Plan de Energía Limpia extiende el plazo para las reducciones obligatorias de las emisiones que comenzarían en dos años, hasta el 2022, por lo tanto los servicios públicos tendrán tiempo para hacer las mejoras e inversiones que necesiten.

Para alentar a los estados a permanecer a la delantera y no retrasarse en la planificación de inversiones o aplazar el inicio de los programas que necesitan tiempo para dar resultados, estamos creando un Programa de Incentivos de Energía Limpia para ayudar a los estados en la transición a la energía limpia más rápidamente.

Este es un programa voluntario de equiparación de fondos en el cual los estados pueden usar para fomentar inversiones tempranas en proyectos de energía eólica y solar, así como proyectos de eficiencia energética en comunidades de bajos ingresos. Gracias al valioso insumo que recibimos del público, la norma final es aún más justa y más flexible mientras recorta la contaminación aún más.
5. NOS AHORRARÁ MILES DE MILLONES DE DÓLARES CADA AÑO.

Con el Plan de Energía Limpia, Estados Unidos está liderando con su ejemplo—al demostrarle al mundo que la acción climática es una oportunidad económica increíble. Para el 2030, los beneficios netos a la salud pública y aquellos relacionados al clima del Plan de Energia Limpia son estimados por un valor de $45 mil millones cada año. Y a propósito, se proyecta que la factura promedio de electricidad en Estados Unidos bajara por 7% en el 2030. Obtendremos ahorros al recortar el desperdicio de energía y mejorar la eficiencia energética en general—pasos que hacen sentido para nuestra salud, nuestro futuro y nuestras billeteras.

6. COLOCA A E.E.U.U. EN UNA POSICIÓN PARA LIDERAR EN ACCIÓN CLIMÁTICA.

Hoy, los Estados Unidos están generando tres veces más de energía eólica y 20 veces más de energía solar que cuando el Presidente Obama juramentó. Y la industria de la energía solar está añadiendo empleos a un ritmo 10 veces mayor que el resto de la economía. Por primera vez en las próximas tres décadas, importaremos menos petroleo extranjero y produciremos nacionalmente y usaremos menos en general.

La transición hacia la energía limpia en nuestro país está sucediendo más rápidamente que se había anticipado—aun cuando propusimos esta norma el año pasado. La tendencia de aceleración hacia la energía limpia y el creciente exito en los esfuerzos de eficiencia energética significna que las emisiones de carbono ya están bajando, y el ritmo se acelerará. El Plan de Energía Limpia asegurará y acelerará estas tendencias y nos impulsará hacia un futuro de energía más limpia.

El cambio climático es un problema global que exige una solución global. Con el Plan de Energía Limpia, colocaremos a EE.UU. en una posición para liderar. Desde que el Plan fue propuesto el año pasado, Estados Unidos, China y Brazil, tres de las economías más grandes del mundo—han anunciado sus compromisos para reducir significativamente la contaminación de carbono. Estamos confiados en que otras naciones vendrán a la mesa listos para alcanzar un acuerdo climático internacional en Paris luego este año.

 

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Reunión de la CCA es una victoria para la salud pública en Norteamérica

Por Gina McCarthy
Administradora de la EPA

 

Administradora Gina McCarthy en la clausura de la sesión ordinaria del órgano rector de la CCA en Boston.

Administradora Gina McCarthy en la clausura de la sesión ordinaria del órgano rector de la CCA en Boston.

La semana pasada, tuve el placer de servir de anfitriona para la ministra del Medio Ambiente de Canadá y el subsecretario del Medio Ambiente de México en la vigésimo segunda ordinaria del Consejo de la Comisión de Cooperación Ambiental (CCA) en mi ciudad natal de Boston.

La CCA es una organización creada por los Estados Unidos, Canadá y México para abordar las preocupaciones ambientales en Norteamérica—porque la contaminación no lleva pasaporte. Como presidenta, representé al Gobierno de EE.UU. en el Consejo y tomé la delantera para discutir nuestro futuro como vecinos y aliados en la protección de la salud pública y el medio ambiente.

Los impactos del cambio climático, tales como más sequías extremas, un mayor número de inundaciones, incendios forestales y tormentas, amenazan las comunidades vulnerables en Norteamérica y más allá. Y a lo largo del camino aquellos que tienen menos son los que más sufren. Es por eso que nuestras tres naciones están comprometidas a trabajar juntas para abordar los retos climáticos. Y estamos esperando poder continuar nuestra cooperación en París a medida que trabajamos para lograr una acción internacional concreta sobre el clima.

En la sesión este año, el Consejo endosó un nuevo marco quinquenal que nos ayudará abordar juntos los retos medioambientales a los cuales nos enfrentamos. Nos enfocaremos en el cambio climático: desde la adaptación a la mitigación; desde la energía verde al crecimiento verde; de las comunidades sostenibles a los ecosistemas saludables. El plan presenta nuestras prioridades compartidas para maximizar los esfuerzos de cada uno por abordar los retos ambientales.

Mirando hacia el futuro, discutimos la posibilidad de usar la CCA como un medio para abordar los impactos climáticos sobre otros importantes retos ambientales como la cantidad y la calidad del agua, la energía renovable, la eficiencia energética y los océanos.

Administradora Gina McCarthy con Leona Aglukkaq, ministra del Medio Ambiente de Canadá, y Rodolfo Lacy Tamayo, secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, en la 22nda sesión anual del Consejo de la Comisión de Cooperación Ambiental de Norteamérica

Administradora Gina McCarthy con Leona Aglukkaq, ministra del Medio Ambiente de Canadá, y Rodolfo Lacy Tamayo, secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales de México, en la 22nda sesión anual del Consejo de la Comisión de Cooperación Ambiental de Norteamérica

 

Durante nuestras conversaciones, el programa de EPA denominado “Aguas Libres de Basura” capturó la atención de los demás ministros en el Consejo. Mediante los esfuerzos comunitarios de alcance público y educación, la EPA está trabajando para reducir la cantidad de basura que llega a nuestros lagos, arroyos y océanos. Discutimos maneras en las cuales podremos ampliar y desarrollar aún más nuestros logros y expandirlos a otras ciudades en Norteamérica.

El Consejo también reafirmó el Plan Operativo de la CCA para el 2015-2016, que está enfocado en producir resultados tangibles y medibles. El plan propone 16 nuevos proyectos que reunirán a nuestros expertos en labores relacionadas a la reducción de las emisiones de transporte marítimo para proteger nuestra salud de la contaminación del aire, y el fortalecimiento de protecciones para las mariposas monarcas y otros polinizadores.

Nombramos un grupo de expertos en conocimientos ecológicos tradicionales de Canadá, México y Estados Unidos. En conjunto con las ciencias, los conocimientos tradicionales nos ayudan a entender nuestro medio ambiente, ayudándonos así a mejor protegerlo. Los peritos trabajarán con el Comité Consultivo Público Conjunto (CCPC) de la CCA para asesorar al Consejo sobre maneras para aplicar los conocimientos ecológicos tradicionales a las operaciones y recomendaciones de políticas de la CCA.

También anunciamos el tercer ciclo de subvenciones de la Alianza de América del Norte para la Acción Comunitaria (NAPECA, por sus siglas en inglés), un programa que apoya los proyectos prácticos en comunidades de bajos ingresos, marginadas e indígenas a través de América del Norte. Esta programa apoya las actividades comunitarias relacionadas al clima y fomenta la transición hacia una economía baja en carbono.

Al finalizar la reunión, México asumió la presidencia para el siguiente año. Es un honor trabajar con nuestros vecinos para abordar los retos ambientales directamente y asegurarnos de que Norteamérica lidere la acción climática global. Cuando lo hacemos, protegemos la salud de nuestros ciudadanos, nuestra economía y nuestra manera de vida. Infórmese aquí.

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El llamado del Papa Francisco en favor de la acción climática

Por la administradora de la EPA, Gina McCarthy, y el embajador de EE.UU. ante la Santa Sede, Kenneth Hackett
El mes pasado, el Papa Francisco publicó su segunda encíclica como pontífice, instando a todo el mundo a proteger nuestros recursos naturales y a tomar acción para afrontar el cambio climático. Dejó en claro nuestra obligación de prevenir los impactos del clima que amenazan la creación de Dios, especialmente para aquellos más vulnerables.

Como servidores públicos quienes laboran tanto en el ámbito de la política interna como en el de la diplomacia, entendemos la necesidad apremiante de tomar acción global. Los impactos climáticos como las sequías extremas, inundaciones, incendios olas de calor y tormentas amenazan a la gente en cada país—y los que tienen menos sufren más. No importa cuáles sean sus creencias o sus puntos de vista políticos, tenemos la obligación de tomar acción sobre el cambio climático para proteger nuestra salud, nuestro planeta y a los seres humanos.

Con anterioridad este año, en una serie de reuniones en el Vaticano sobre la encíclica con asesores papales clave, el cardenal Turkson habló sobre nuestra obligación moral de tomar acción climática no tan solo por los datos científicos contundentes, sino también por su experiencia personal en Ghana. Las reuniones terminaron con un sentido de urgencia, así como un sentimiento de oportunidad y esperanza también.

El primer ministro de Tuvalu, una nación isleña en el Pacífico, habló en una conferencia en el Vaticano la semana pasada y apeló al mundo que prestara atención a la amenaza existencial real al cual se enfrentan—que su país podría ser destruido si el alza de los mares y las tormentas más intensas continúan como consecuencia del cambio climático.

Por estas razones, el gobierno de EE.UU., a través de la EPA, está tomando pasos para cumplir con nuestra obligación moral. Luego este verano, la agencia finalizará una norma para limitar la contaminación de carbono que genera el cambio climático de la fuente principal en nuestra nación—las centrales eléctricas.

La contaminación de carbono viene acompañada del smog y el hollín que pueden ocasionar problemas de salud. Cuando limitemos la contaminación de carbono de las centrales eléctricas, los estadounidenses evitarán centenares de miles de ataques de asma y miles de ataques del corazón en el 2030.

Un reciente informe de la EPA encontró que si tomamos acción global ahora, tan solo Estados Unidos podrá evitar hasta 69,000 muertes prematuras para el año 2100 por la calidad de aire deficiente y el calor extremo. Continuaremos asociándonos con organizaciones católicas y de base de fe en EE.UU., como la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, y el Convenio Católico por el Clima, para comunicar el mensaje sobre la importancia de tomar acción para combatir el cambio climático.

El Presidente Obama y la EPA comparten la preocupación del Papa por la justicia ambiental—nuestra crisis climática es una crisis humana. Cuando limitamos la contaminación tóxica, mejoramos la salud de la gente, fomentamos la innovación, y creamos empleos. Le debemos a las comunidades vulnerables, a nuestros hijos, y a las futuras generaciones el asegurarnos que nuestro planeta permanezca como un hogar vibrante y hermoso.

El liderazgo de EE.UU. es un paso crucial, peo el cambio climático es un problema global que demanda una solución global.

Es por eso que Estados Unidos ha emitido anuncios internacionales conjuntos—el año pasado con China y más recientemente con Brazil—afirmando nuestro compromiso a favor de una acción más fuerte, incluyendo el recortar la contaminación de carbono más rápidamente que en el pasado, y detener la deforestación. Como tres de las economías más grandes del mundo se han unido, estamos confiados de que otras naciones se unan a nuestro compromiso—y que el mundo finalmente alcanzará un acuerdo climático a escala mundial luego este año en París.

El Papa Francisco está basándose audazmente en la fundación moral establecida por los Papas Benedicto XVI y Juan Pablo II, y se está uniendo a un coro de voces de líderes de fe alrededor del globo que están haciendo un llamado a favor de la acción climática—no tan solo porque protege nuestra salud, nuestra economía y nuestro estilo de vida—sino porque es la acción debida que hay que tomar. Esperamos darle la bienvenida al Santo Padre a Estados Unidos en septiembre para continuar a discutir estos y otros asuntos que nos afectan a todos.

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Razones por las que necesitamos el reglamento sobre agua limpia

Nota: Publicado en español en el Blog de la Casa Blanca el 27 de mayo de 2015: https://www.whitehouse.gov//blog/2015/05/27/razones-por-las-que-necesitamos-el-reglamento-sobre-agua-limpia
Escrito por Gina McCarthy y Jo-Ellen Darcy

Nota del editor: Este blog se publicó originalmente en inglés por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Puede leer la publicación original aquí.

 

El día de hoy, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA en inglés) y el Ejército están por finalizar un reglamento sobre agua limpia para proteger los riachuelos y los humedales de los que dependemos para tener buena salud, reactivar la economía y sostener nuestro estilo de vida.

Ahora que se acerca el verano, muchos de nosotros tenemos pensado pasar el rato al aire libre con amigos y familia, ya sea pescando, remando, surfeando o nadando. Es importante que estén limpios los lagos y ríos que nos encantan, pero los riachuelos y los humedales que los alimentan también deben estarlo. Esta es solamente una de las muchas razones por las que este reglamento es tan importante. A continuación les presentamos algunas más:

El agua limpia es vital para nuestra salud.

Una de cada tres personas que viven en Estados Unidos obtiene agua potable de los riachuelos que carecían de protección contra contaminación sin el reglamento sobre agua limpia. Una vez finalizado el reglamento, este ayudará a proteger la salud de 117 millones de personas que viven en Estados Unidos.

Nuestra economía depende del agua limpia.

Los sectores económicos más importantes, desde manufactura y producción de energía hasta agricultura, servicios alimenticios, turismo y ocio, dependen del agua limpia para funcionar y florecer. Sin agua limpia, la actividad comercial se paraliza, lo cual es una realidad a la que muchos pequeños empresarios se enfrentaron en Toledo el año pasado cuando el agua potable estuvo contaminada por varios días.

El agua limpia ayuda a que las granjas progresen y este reglamento no deroga las exenciones para agricultores.

Las granjas de todo Estados Unidos dependen de agua limpia y confiable para el ganado, los cultivos y la irrigación. Actividades tales como la plantación, la cosecha y el traslado de cabezas de ganado a través de riachuelos han sido exentas de la Ley Federal de Agua Limpia; y el reglamento sobre agua limpia no lo modifica. El reglamento final no genera requisitos nuevos de obtención de permisos para la actividad agrícola, sino que conserva todas las exenciones y exclusiones que ya existen, e incluso agrega más exclusiones en los casos de lagos y estanques artificiales, depresiones llenas de agua por construcción y zanjas de pastizales; todo ello con el fin de dejar claro que nuestro objetivo no es entrometernos con el sector agrícola. Al igual que antes, solo se necesita un permiso en virtud de la Ley Federal de Agua Limpia si se contamina o destruye una fuente de agua; y todas las exenciones para el sector agrícola permanecen vigentes.

El cambio climático conduce a que la protección de nuestros recursos acuíferos sea aún más esencial.

Los efectos del cambio climático, como sequías más intensas, tormentas, incendios e inundaciones, sin mencionar temperaturas más cálidas y el aumento del nivel del mar, amenazan el suministro de agua.

No obstante, los arroyos y los humedales limpios pueden proteger a las comunidades al atrapar agua de inundaciones, conservar humedad durante sequías, recargar el suministro de agua subterránea, filtrar la contaminación y brindar un hábitat para los peces y la fauna salvaje. Al tener estados como California en medio de una sequía sin precedente, es más importante que nunca que protejamos el agua limpia que aún tenemos.

Tener protecciones claras se traduce en agua limpia.

La Ley Federal de Agua Limpia ha protegido nuestra salud por más de 40 años, y ha ayudado a nuestro país a limpiar cientos de miles de millas de canales contaminados. Sin embargo, las decisiones que el Tribunal Superior tomó en 2001 y 2006 dejó muchas preguntas sin contestar con respecto a la protección que gozaba el 60 por ciento de arroyos y millones de acres de humedales del país. Con el uso de lo último en la ciencia, este reglamento aclara la confusión mencionada anteriormente, ya que por primera vez en más de una década brinda mayor certidumbre sobre las fuentes de agua potable que es importante proteger.

La ciencia nos muestra las fuentes de agua potable que hay que proteger.

Para redactar el reglamento sobre agua limpia, los organismos encargados utilizaron los últimos descubrimientos científicos, entre ellos un informe que resume más de 1200 estudios científicos publicados y revisados por expertos en la materia, que demostraron que los riachuelos y los humedales desempeñan un importante papel para conservar limpios los canales en los que desembocan, como ríos y lagos.

Ustedes pidieron mayor claridad.

Integrantes del Congreso, funcionarios estatales y locales, grupos industriales, agrícolas y medio ambientales, científicos y el público en general le pidieron a la EPA y al Ejército que aclararan qué fuentes de agua están protegidas por la Ley Federal de Agua Limpia. Estos organismos están respondiendo a aquellas peticiones con este nuevo reglamento y también están abordando las decisiones del Tribunal Superior. La EPA y el Ejército realizaron cientos de reuniones con las partes interesadas de todo el país, revisaron más de un millón de opiniones públicas y escucharon detenidamente la perspectiva de todos los frentes. Toda esta información recopilada dio forma y mejoró el reglamento final que el día de hoy anunciamos.

Es importante mencionar que hay muchas cosas que el reglamento no cubre.

Este reglamento solo protege el agua potable que originalmente ha sido cubierta bajo la Ley Federal de Agua Limpia. No interfiere con derechos de propiedad privada y solamente abarca el agua, no el uso de la tierra. Tampoco regula la mayoría de las cunetas, ni el agua subterránea ni los flujos poco profundos del subsuelo y no modifica el reglamento sobre irrigación ni transferencia de agua.

Esta publicación presenta algunas de las muchas razones por las que es importante contar con este reglamento y con agua limpia; entérese de más aquí, y comparta sus razones usando la etiqueta #CleanWaterRules #AguaLimpia.

Gina McCarthy es la administradora de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Jo-Ellen Darcy es subsecretaria de Obra Civil del Ejército de Estados Unidos.

 

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Las flores de los cerezos: Una clara señal de la primavera y quizás del cambio climático

Por Krystal Laymon
Cuando me mudé al Distrito de Columbia en la primavera pasada, estaba impaciente por ver el florecimiento de los 3,750 cerezos alrededor de las riberas del Río Potomac y los principales monumentos nacionales de la ciudad. Los turistas y los residentes acuden al área cada año para tomar rápidamente un par de fotos porque estas bellas flores tienen un ciclo de vida muy corto un solo duran un par de días completamente florecidas.

El itinerario de la florecida de los cerezos, como en el caso de la mayoría de las plantas, es fenológico, lo que significa es que el momento de su florecimiento depende de las condiciones del medio ambiente. Mientras la Costa del Este ha tenido temperaturas más frías de lo normal y con varias pulgadas de nivel tarde en la temporada, esto no ha afectado adversamente el florecimiento de las flores de cerezos este año.

Foto tomada por Daniel Hart

Foto tomada por Daniel Hart

De hecho, a lo largo de los pasados 90 años, las flores de los cerezos han estado brotando más temprano en la temporada. A continuación la gráfica presenta los datos del Servicio de Parques Nacionales que indica la fecha de la floración máxima—cuando el 70% de las flores han brotado plenamente—para estos cerezos desde el 1921 al 2014. Vea la línea negra que trata de indicar la trayectoria del cambio en la fecha de floración máxima a lo largo del tiempo. Indica que desde el 1921, las fechas de floración máxima han cambiado y están ocurriendo aproximadamente con 5 días de antelación. Esto se debe en gran medida a que las temperaturas estacionales están aumentando, particularmente en marzo, a lo largo de ese periodo de tiempo. El diario Washington Post también efectuó un análisis de la temperatura local en el 2012 que indicaba que “la temperatura promedio en Washington durante el mes de marzo se ha calentado por 2.3 grados en los pasados 90 años.

El monitorear las tendencias del florecimiento de los cerezos es importante no tan solo para programar el Festival Anual de la Florecida de los Cerezos en el Distrito. Los indicadores del comienzo de la primavera, como las fechas cuando retoñan las hojas y brotan las flores, serán cada vez más importantes para determinar cómo el cambio climático podría afectar los patrones de las temporadas, y rastrear los posibles impactos en los ecosistemas y los recursos naturales.

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Fuente: Servicio Nacional de Parques, 2014

Durante este pasado mes de marzo, experimentamos temperaturas más frías, y como resultado, se proyecta que la floración máxima para este año será del 11 al 14 de abril, más tarde que lo esperado. Sin embargo, este pequeño cambio inesperado contradice el patrón a largo plazo de temporadas de cultivos más extensas y floraciones más tempranas, lo cual es un concepto clave para entender cuándo el cambio climático está ocurriendo. De año a años eventos estacionales varían grandemente como el momento de la floración o el periodo de descongelamiento, pero a largo plazo, las tendencias estacionales nos relatan la verdadera historia—y como nos está contando este tesoro nacional cuando abre sus pétalos y florece.
Acerca de la autora: Krystal Laymon es una becaria del programa ORISE en la División de Cambio Climático de la EPA. Ha cursado estudios en política ambiental y comunicaciones. Krystal recibió su maestría en ciencia y política ambiental de la Universidad de Columbia. Reside en la actualidad en Washington, DC con su tortuga Ollie.

El Servicio de Parques Nacionales. 2013-Itinerario de floración. Accedido el 6 de diciembre de 2013. http://www.nps.gov/cherry/cherry-blossom-bloom.htm

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Recién publicada: Las principales 25 ciudades de EE.UU. con el mayor número de edificios ENERGY STAR

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¿Sabía que el uso de energía en edificios comerciales representa el 17 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, que generan el cambio climático, por un costo de más de $100 mil millones por año? Esto es significativo. Es por eso que la nueva Lista de las Principales 25 Ciudades ENERGY STAR de la EPA, que clasifica las ciudades por las que tienen el mayor número de edificios certificados ENERGY STAR, es tan importante.

Los edificios certificados ENERGY STAR son confirmados por tener un rendimiento mejor del 75 por ciento que edificios similares a nivel nacional. Usan un promedio de 35 por ciento menos de energía y son responsables por tener 35 emisiones menos que los edificios tradicionales. Muchos de los tipos de edificios comunes pueden ganarse la certificación ENERGY STAR, incluyendo edificios de oficinas, escuelas K-12, hoteles y tiendas al detal.
Las ciudades en la lista demuestran que cuando los dueños de las instalaciones y gerentes aplican las directrices ENERGY STAR de la EPA en los edificios donde todos trabajamos, compramos y aprendemos, ellos ahorran energía, ahorran dinero y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Esta labor es vital porque en la mayoría de las ciudades, los edificios comerciales son la principal fuente de emisiones de carbono.
Desde el 1999, más de 25,000 edificios en todos los Estados Unidos se han ganado la certificación ENERGY STAR de la EPA y han ahorrado cerca de $3.4 mil millones en facturas de electricidad y servicios públicos, y han prevenido las emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a las emisiones del uso anual de electricidad de unas 2.4 millones de hogares.
¿Acaso su ciudad figura en la lista? De ser así, use la etiqueta #ENERGYSTAR y comparta la Lista de las Principales Ciudades ENERGY STAR de este año para que todos lo sepan.

 
Acerca de la autora: Jean Lupinacci es la directora interina de la División de Consorcios sobre Protección Climática en la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. Ella ha laborado en la EPA por 20 años y sus principales responsabilidades se centraban en el desarrollo y la gestión de programas voluntarios de eficiencia energética.

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