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El Radón – ¿Por qué lo ignoramos?

2012 January 17

Por El señor Shelly Ropsenblum

La psicología es fascinante, sobre todo, cuando la aplicamos a nosotros mismos; o en contra de nosotros mismos para ser más precisos. ¿Cuándo la usamos en nuestra contra? Cuando alguien nos dice que hagamos la prueba de radón y nos decimos a nosotros mismos que esto no es tan importante.

Aunque es difícil percibir cómo algo que no se puede ver ni oler puede hacernos daño, acaso ¿hay algo más que nos impida actuar? Después de todo, el Cirujano General y las organizaciones de salud pública como la Asociación Americana del Pulmón (ALA, por sus siglas en inglés) y la Agencia de Protección Ambiental  (EPA, por sus siglas en inglés) nos dicen que el radón es la causa principal de cáncer pulmonar, secundada solamente por el consumo de tabaco. Por lo general tomamos los mensajes de estas organizaciones en serio, entonces, ¿por qué ignoramos este peligro en nuestros hogares?

El doctor Peter M. Sandman es un experto en comunicación de riesgos. El ayuda a las personas a entender por qué le tenemos miedo a algunas cosas que conllevan poco riesgo y por qué pasamos por alto las que conllevan un gran riesgo – como el radón. Él describe este comportamiento con una fórmula: Riesgo = peligro + indignación. ¿Qué significa indignación en este caso? Supongamos que una empresa derrama una substancia toxica en el vecindario, creando un peligro para su salud. Nos enojaríamos. Suponga que no son sinceros sobre la cantidad derramada y el nivel de peligro. ¡¿Estaríamos más enojados o INDIGNADOS?!

Riesgo = peligro + indignación. Mientras más indignados estemos mayor será el riesgo percibido. Incluso aunque el peligro haya sido mínimo, pero la indignación era intensa percibiríamos un riesgo alto. Entonces aplique esto al radón ya que es un fenómeno natural, nadie debe estar enojado con él, ni tampoco indignado. Al no tener a nadie que culpar, nos convencernos a nosotros que el riesgo es mínimo. Es la falta de indignación la que nos hace que nos engañarnos a nosotros mismos y nos impide tomar acción. Considere lo siguiente: Si usted se entera que en la escuela de sus niños no han hecho la prueba de radón, o que encontraron niveles elevados, pero no se lo han dicho a nadie, estaría usted enojado, de repente percibiría el riesgo como inmenso, y usted demandaría acción. Examine más a fondo, un día sus niños podrían tener razones para estar enojados con USTED, por usted no haber hecho la prueba de radón en la casa donde ellos crecieron.

Haga la prueba, haga los arreglos necesarios, Salve una vida. Hacer la prueba de radón es simple y de bajo costo. Los arreglos a un hogar con niveles elevados de radón son comparables a otras reparaciones menores del hogar. Esto es un seguro barato en contra del cáncer pulmonar y en contra de tener a sus hijos indignados con usted. Conozca más sobre cómo hacer la prueba de radón en su hogar.

Acerca del autor: El señor Shelly Ropsenblum trabaja con el equipo de Radiación y el Medio Ambiente Interior en la región 9 ubicada en San Francisco, CA.

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  1. Cris permalink
    September 3, 2013

    Desde el punto de vista de un psicólogo este es un fenómeno muy interesante: la percepción del riesgo de las cosas no está tanto en el peligro, sino en la alarma social que provoca.

    Quizás nuestra sociedad requiera de educación y ayuda psicológica para cambiar este comportamiento. Quizás deberíamos cambiar la forma en la que funciona nuestra mente, para conseguir una psicología inversa a esta, en la que percibamos el riesgo más por su peligro real y menos por la alarma social que cree.

    En cualquier caso es muy importante que las autoridades competentes tengan esto en cuenta, y aunque no haya alarma social reconozcan puntos de peligro como este y tomen las medidas necesarias, tanto desde un punto de vista físico como psicológico.

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