La dicha de presenciar un momento histórico

Por Lina Younes

Recientemente tuve la oportunidad singular de presenciar un evento histórico, el lanzamiento de la última misión del transbordador espacial Atlantis, STS-135.  Mi esposo, mi hija menor y yo viajamos a Florida para participar en varias actividades relacionadas al viaje final del transbordador espacial. Visitamos la instalación de aterrizaje, el enorme edificio donde se ensambla el transbordador, la instalación de procesamiento, y la pista de lanzamiento donde estaba el transbordador horas antes de partir. También hablamos con una astronauta y muchos individuos que habían trabajado en el Centro Espacial Kennedy desde los inicios de programa. Pese a los retos climatológicos, Atlantis pudo despegar el 8 de julio como planificado. El aterrizaje final se produjo el 21 de julio que el día siguiente del 42mo aniversario de la primera vez que el astronauta Neil Armstrong caminara en la luna.

Antes del lanzamiento, traté de ofrecerle a mi hija menor un recuento histórico del programa espacial a fin de que ella pudiera entender el significado del evento. Como alguien que se recuerda de haber visto por televisión el primer alunizaje, siempre me ha fascinado la exploración espacial. Sin embargo, rápidamente me di cuenta de que mi hija no parecía compartir mi entusiasmo. Ella no lo dijo exactamente, pero pese a mis explicaciones, ella me miraba como diciendo “bueno, ¿y qué?” Eso me hizo realizar cuánto tomamos por sentado la exploración espacial y tecnologías relacionadas.

Durante los treinta años del programa del transbordador espacial, Atlantis y las tres otras naves de NASA efectuaron numerosos experimentos en el espacio. Con estos transbordadores se ensambló y abasteció a la Estación Espacial Internacional. Se reparó el telescopio espacial Hubble. Se lanzaron y repararon satélites, incluso muchos que nos han ayudado a obtener un mejor entendimiento de nuestro Planeta Tierra y ambiente terrestre. Muchas personas no se dan cuenta de que la exploración espacial ha tenido repercusiones directas en nuestras vidas cotidianas y ha conducido a tecnologías beneficiosas para el medio ambiente debido a la exploración de NASA.

A medida que avanzamos hacia una nueva era en la exploración espacial, abrigo las esperanzas de que la juventud se entusiasme y curse estudios en las ciencias ambientales y espaciales para así proteger nuestro mundo hoy y en el futuro.

Acerca de la autora: Lina M. F. Younes ha trabajado en la EPA desde el 2002 y se desempeña, en la actualidad, como directora asociada interina para educación ambiental. Como periodista, dirigió la oficina en Washington de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales.