Etiquetas bilingües

por Lina Younes

Cuando empecé a trabajar en la agencia en el 2002, era responsable de esfuerzos de alcance público a los medios en español y organizaciones hispanas. Como parte de mi labor, trabajaba de cerca con otras oficinas de EPA, en particular con la Oficina de Programas de Pesticidas, para crear conciencia sobre el uso seguro de pesticidas y otros asuntos ambientales. Todavía me acuerdo de una de mis primeras entrevistas de radio en vivo durante la Semana Nacional para la Prevención de Envenenamientos . Al final de la entrevista, había un segmento en la cual el público podía llamar y hacer preguntas. Me acuerdo que la última pregunta fue de una señora que describió el siguiente escenario: “¿Qué debo hacer si no tengo teléfono y mi hijo se traga un detergente accidentalmente, qué debo hacer? ¿Acaso le debo hacer vomitar o beber leche? ¿Qué debo hacer?” Bueno, le dije “lea la etiqueta primero” donde encontraría valiosa información sobre qué hacer en caso de una emergencia. Todavía pienso en la situación que ella describió y me imagino una persona que estaba aislada tanto físicamente al no tener teléfono así como lingüísticamente. Por lo tanto, si sólo sabía español, el tener una etiqueta sólo en inglés no le brindaría la información necesaria para ayudar a su hijo en un momento que tanto lo necesitaba.

Me acuerdo que el tema de las etiquetas bilingües surgió nuevamente durante una reunión del Comité de Dialogo sobre el Programa de Pesticidas,  un comité asesor federal, en el 2006. Tanto el grupo de trabajo sobre etiquetas para productos del consumidor como el grupo de trabajo para la seguridad laboral discutieron el asunto de las etiquetas bilingües, aunque ninguno llegó a un consenso para hacer una recomendación a la Agencia. Desde entonces, hemos visto un aumento en el número de compañías que producen pesticidas para uso casero con etiquetas bilingües. He hablado con representantes de estas compañías y han destacado que han tomado esos pasos tanto por cuestiones de salud como por razones económicas. Con el aumento del poder adquisitivo hispano, las etiquetas bilingües les han ayudado a aumentar ventas.

En diciembre de 2009, EPA recibió una petición de varias organizaciones que trabajan con obreros agrícolas entre las cuales figuraban el Migrant Clinicians Network, Farmworker Justice y otros, solicitando a la Agencia a exigir que los fabricantes de productos pesticidas los produzcan con etiquetas en inglés y español. La Agencia está solicitando comentarios de partes interesadas acerca de esta petición. Nos encantaría escuchar su sentir. Para más información sobre el tema y cómo enviar comentarios, visite el sitio Web.

Acerca de la autora: Lina M. F. Younes ha trabajado en la EPA desde el 2002 y se desempeña, en la actualidad, como directora asociada interina para educación ambiental. Como periodista, dirigió la oficina en Washington de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales.