Un relato de dos playas

Por Lina Younes

Las imágenes de mis vacaciones veraniegas viven todavía en mis recuerdos, pero no por las razones en que muchos piensan. Durante la primera etapa de mis vacaciones, mi familia y yo tuvimos la oportunidad de ir a un complejo turístico que daba al mar con diáfanas aguas y blancas playas. El ambiente era de un paraíso terrenal. Era el lugar perfecto para escapar del mundanal ruido. Hubiese querido capturar ese momento para la eternidad.

Durante la segunda parte de las vacaciones dedicamos el tiempo a actividades familiares. Solíamos ir a una repostería que daba a una carretera costanera a comer helados o deliciosos postres. Nos dimos cuenta que la repostería conectaba a un restaurant al aire libre. Una noche, decidimos tener una cena familiar justo al atardecer para disfrutar de la brisa del mar. ¡Vaya la sorpresa que nos llevamos! Desde la carretera se podían observar las serenas aguas color turquesa. Cuando nos sentamos a cenar frente a la playa lo que teníamos a la vista parecía un vertedero municipal! Montañas de botellas plásticas y basura desparramadas por toda la playa. Había enormes manchas negras en la arena donde la gente había quemado la basura. El ir y venir del oleaje llevaba los escombros al mar y traía basura una y otra vez. Lo más triste era ver que la gente que cenaba allí hacía caso omiso del asunto. ¡Simplemente no les importaba! Como yo estaba en un país extranjero fuera del alcance de la EPA, ¿a quién iba a reportar el incidente?

Mientras la aplicación y acatamiento del derecho ambiental son claves, todos tenemos que poner de nuestra parte para minimizar los desechos y reciclar.  Por lo tanto, cuando vaya a la playa o una actividad al aire libre, favor de disponer de los desechos adecuadamente para hacer de este Planeta Tierra un lugar mejor para todos nosotros.