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Un nuevo canario en la mina de carbón

2009 December 31

Recientemente vi la película de Disney, “La princesa y la rana” en la cual los animadores proyectaron la colorida y melodiosa experiencia de los pantanos de Luisiana. Como sugiere el título, las ranas de esa área pantanosa desempeñan un papel estelar. Mientras veía la película con mi hija menor, pensaba en la condición precaria de estos preciados humedales y las crecientes amenazas a sus habitantes, las ranas.

A medidas que transcurre el continuo debate sobre los efectos a la salud y al medio ambiente del cambio climático en animales, las ranas y sus compañeros anfibios se están convirtiendo en los “nuevos canarios en la mina de carbón”. Como la piel de los anfibios es permeable, estas creaturas son más susceptibles a los contaminantes y cambios en sus hábitats acuáticos. Por su misma naturaleza, son considerados como una especie “centinela” encargada de avisar la llegada del enemigo o condiciones peligrosas, de ahí viene el término, “canario en la mina”.

Hay más de cinco mil especies de anfibios a nivel mundial. Muchos viven en Norteamérica. En Puerto Rico, nuestro anfibio predilecto es el coquí—eleutherodactylus coquí. Eleutherodactylus proviene del griego y significa dedos libres. Coquí es el nombre popular y se refiere a la onomatopeya de su cantar. En general estos anfibios se han podido adaptar bien al crecimiento demográfico en la Isla, sin embargo, la contaminación está teniendo efectos adversos. Mientras más de 16 especies son endémicas a Puerto Rico, varias especies se encuentran amenazadas en la actualidad. Algunas de estas especies con nombres populares como coquí de Eneida, coquí palmeado, caqui dorado del Cayey, coquí guajón, coquí martillito y coquí caoba, no se han escuchado en años. Como he mencionado en blogs anteriores, estos pequeños anfibios han llegado a islas vecinas, Florida y hasta las islas de Hawái donde son consideradas como una especie invasora.

Todos podemos poner de nuestra parte para proteger a la vida silvestre y al medio ambiente en nuestras vidas diarias. ¿Cómo podemos proteger a las ranas y demás anfibios de los contaminantes medioambientales en nuestros propios jardines? Bueno, una de las primeras cosas que debemos hacer es reducir el uso de productos pesticidas y fertilizantes químicos en nuestro césped las escorrentías llevan y luego contaminan sus hábitats acuáticos a millas de distancia. Al sembrar hierbas, arbustos y árboles autóctonos en su jardín también puede minimizar la necesidad de usar sustancias químicas tóxicas alrededor de su hogar. Aunque no recomiendo que bese una rana, por favor, ayude a protegerlas y su medio ambiente. Un medio ambiente saludable es el mejor regalo para todos por igual.

Sobre la autor: Lina M. F. Younes ha trabajado en la EPA desde el 2002 y está a cargo del Grupo de Trabajo sobre Comunicaciones Multilingües. Como periodista, dirigió la oficina en Washington de dos periódicos puertorriqueños y ha laborado en varias agencias gubernamentales.

Editor's Note: The opinions expressed in Greenversations are those of the author. They do not reflect EPA policy, endorsement, or action, and EPA does not verify the accuracy or science of the contents of the blog.

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