Something to Remember

About the author: Maria Pimentel is a scientist in the Office of Air and Radiation who joined EPA in 1995. Prior to that, she worked in the National Institute of Environmental Health Sciences.

Lea la versión en español a continuación de esta entrada en inglés.
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Sometimes I wonder if those of us growing up in an island are especially aware of their connection with the environment and their community.

I spent my childhood somewhere between the sun and the sea in the beautiful island of Vieques, Puerto Rico. From the rich and fertile volcanic soil we harvested tropical fruits, vegetables, and grass for farm animals. The gifts from the sea were fresh seafood, life-abundant waters, rich with sea coral and beauty. Vieques is also home of the Mosquito Bioluminescent Bay, one of the most unusual live phenomena in the world.

In this small island, we had no drinking water reserves, so we learned to conserve water for drinking, until the construction of an underground pipeline from the main island. Before then, the source of drinking water was rain collected in tanks, and a desalinization plant which utilized sea water as raw material. As I look back, I realize our long history of loving this island.

The Taino Indians, the first habitants of Puerto Rico had a special connection with their environment. Together with their benevolent god Yukiyu, (who lived in the rain forest, El Yunque) and their destructive god Huracán or Hurricane, who sometimes still strikes in anger, there was a balance. Since ancient times, the community had a strong, simple, yet vital connection between survival, nature, and natural events.

Experts tell us that our early events determine our makeup in life. This is a possible explanation for my innate curiosity to understand how nature “works” and the path that my journey took when I later moved to the main island, Puerto Rico, went to college and, after several detours, continued a higher education in science.

After a productive career as an educator, researcher and health scientist at EPA, I have come full circle. My ultimate goal is still to understand, educate, and protect the environment we all live in.

I would like to invite you to go back in time and share your childhood memories related to the environment. And to do what you can to enjoy, preserve, and protect the environment around you. Your contributions will be enjoyed by all of us.

Algo para recordar

Sobre la autora: María Pimentel, científica en la Oficina de Aire y Radiación, ha estado laborando en EPA desde 1995. Con anterioridad, trabajó en el Instituto Nacional de Ciencias de Salud Ambiental.

Algunas veces me pregunto si los que viven en una isla comprenden su conexión con el medio ambiente.

Yo crecí en un lugar entre el sol y el océano en la bella isla de Vieques, Puerto Rico. Durante mi niñez, del rico suelo volcánico cosechábamos frutas tropicales, vegetales y hierba para los animales de corral. El mar nos regalaba mariscos frescos, abundante vida marina llena de arrecifes de coral y belleza. En Vieques también se encuentra la Bahía bioluminiscente de Mosquito uno de los fenómenos biológicos más raros del mundo.

En esta pequeña isla caribeña, no existen grandes reservas de agua potable. Por ende, aprendimos a conservar agua hasta que se construyó un acueducto submarino proveniente de la isla grande. Previamente, las fuentes de agua potable en la isla eran el agua de lluvia, la cual recolectábamos en cisternas, y una planta desalinizadora de agua, la cual utilizaba agua de mar como materia prima. Según voy recordando el pasado, me doy cuenta de cuan larga es nuestra historia de amar a nuestra isla.

Los indios taínos, los primeros habitantes de Puerto Rico, tenían una conexión especial con el medio ambiente. Junto al dios benevolente, Yukiyu (el cual habitaba en el busque lluvioso, El Yunque) y su dios destructor Huracán (el cual algunas veces, todavía golpea con ira) existía un balance. Desde tiempos antiguos, en la comunidad existió una fuerte, simple y, a la vez vital conexión entre la naturaleza, los eventos naturales y la supervivencia.

Los expertos coinciden que las experiencias en nuestra temprana vida determinan nuestras características adultas. Tal vez, es esta razón por mi curiosidad innata acerca de cómo la naturaleza “trabaja” y la senda que tomé cuando mi familia se mudo a la isla grande, Puerto Rico, asistí a la universidad y, luego de varios desvíos, proseguí una carrera en ciencia.

Como bióloga, he gozado de una carrera muy productiva en educación, investigación científica y ciencias de la salud en la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés). Sin embargo, mi objetivo sigue siendo comprender el medio ambiente en que vivimos y educar acerca de cómo protegerlo.

Ahora, quisiera invitarle a retroceder en el tiempo y compartir los recuerdos de su niñez relacionados al medio ambiente. He invitarle a disfrutar, conservar y proteger el medio ambiente que le rodea. Todos nosotros nos beneficiaremos de su contribución.